Devocional 3 de Noviembre 2017

SOLAMENTE QUE…


JOSUÉ 22:5 Solamente que con diligencia cuidéis de cumplir el mandamiento y la ley que Moisés siervo de Jehová os ordenó: que améis a Jehová vuestro Dios, y andéis en todos sus caminos; que guardéis sus mandamientos, y le sigáis a él, y le sirváis de todo vuestro corazón y de toda vuestra alma.

El trasfondo geo-histórico corresponde al regreso de las dos tribus y media, rubenitas, gaditas y media de Manasés al territorio adjudicado por Moisés al oriente del Jordán; ellos había ido con las otras tribus al oeste para acompañar y ayudar en la conquista de Canaán, pero ya cumplida su tarea, Josué los llama para declarar su gratitud por su desempeño y actitud de compromiso; antes de la bendición de despedida, inspirado por el Espíritu de Dios, les da la recomendaciones contenidas en el texto de referencia.
En primer lugar les instruye sobre el cómo: “que con diligencia cuidéis de cumplir el mandamiento y la ley que Moisés siervo de Jehová os ordenó” El cumplimiento de los mandamientos, deberes, responsabilidades, mandamientos, es un asunto de diligencia; es decir de esmero, dedicación, propósito; no es algo fortuito o ligero es el resultado de una decisión y una férrea voluntad para cumplir. Lo segundo que hace Josué es una preciosa síntesis de lo que diligentemente deben cumplir: 1. “Que améis a Jehová vuestro Dios, 2. Andéis en sus caminos 3. Que guardéis sus mandamientos, 4. Le sigáis a Él y 5. Le sirváis de todo vuestro corazón y toda vuestra alma” Cinco acciones que requerirían grandes espacios para desarrollar su significado y aplicación en la vida del cristiano, pero hoy nos ocupa destacar que se derivan y tienen su cabal cumplimiento a partir de la primera: Amor a Dios. Es el motivo y fin de las demás: Andar, guardar, seguir y servir diligentemente, con todo nuestro ser y de acuerdo a sus preceptos.

REFLEXIÓN:
Hoy el Señor nos dice: Solamente que… Y al releer el texto parece que ése solamente es irónico, pero no, no es el método de Dios, por eso Él mismo da la clave: Amarlo. Es el amor a Él, el dolor por pecar, por ofenderlo lo que nos debe motivar para el cumplimiento de Su voluntad cada día en nuestras vidas. Josué como líder lo tenía claro y no es la única vez que podemos leer que es el amor a Dios el generador de sus decisiones individuales y colectivas.


Escrito por:
Myriam González de Bohórquez
Docente y Tutora del IBPS

Lo expresado en los "Devocionales" representa la opinión de los escritores y no necesariamente de los directivos.