Devocional 4 de Noviembre 2017

DE DESIERTO A BOSQUE


ISAÍAS 32:15 “hasta que sobre nosotros sea derramado el Espíritu de lo alto, y el desierto se convierta en campo fértil, y el campo fértil sea estimado por bosque".

El cambio climático, la deforestación, el abusivo uso de la naturaleza, la minería indiscriminada, la superpoblación y otros factores nos muestran hoy un mapa de arrasamiento de grandes extensiones de vegetación; lugares otrora bosques y selvas convertidos en áridos desiertos. Pero el texto de Isaías nos presenta un panorama inverso; una situación esperanzadora.
El escenario no era nada halagüeño para Israel, acababan de desobedecer abiertamente la orden del Señor de no aliarse con Egipto y era inminente la invasión de Asiria, por encima de todo pronóstico, Su fidelidad se manifiesta en la amorosa invitación a confiar en Él como su defensor y aún más anuncia a través del profeta el reinado justo del Mesías. Es en medio de esa profecía que el Señor anuncia que las adversidades continuarán “hasta que sobre nosotros sea derramado el Espíritu de lo alto, y el desierto se convierta en campo fértil, y el campo fértil sea estimado por bosque”.

Es en medio de la aridez que Él se glorifica, su Santo Espíritu derramado sobre quienes le buscan no solo torna el desierto en campo fértil sino que su obra se extiende hasta que ese campo fructifique. Más adelante la profecía dice que en el campo fértil habitará la justicia y que su efecto es la paz, el reposo y la seguridad para siempre. Si su Palabra lo dice ¡¡Es verdad!!

Entonces la clave es que el Espíritu Santo haga su obra regeneradora, es decir el nuevo nacimiento en todas las áreas de cada individuo.

Nos preguntamos a menudo ¿Por qué tanta aridez espiritual? ¿Por qué el fruto del Espíritu es tan escaso? ¿Por qué el fervor del primer amor se ha extinguido? ¿Por qué tantos temores acerca del futuro? Y muchos otros por qué, que sólo tienen una respuesta: El fuego del Espíritu Santo no arde en nosotros, no hemos seguido el consejo pastoral de Pablo en 1ª a los Tesalonicenses 5:19.

REFLEXIÓN:
Si ya hemos sido santificados (apartados) por el Espíritu Santo para obedecer, 1ª Pedro 1:2, preparémonos para ser rociados por Él, convertir nuestros desiertos en campos fértiles y mostrar fruto acorde con Su obra.


Escrito por:
Myriam González de Bohórquez
Docente y Tutora del IBPS

Lo expresado en los "Devocionales" representa la opinión de los escritores y no necesariamente de los directivos.