Devocional 7 de Febrero 2018

¡ADOPTADOS!


ROMANOS 8:15 Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! 

En una clase de segundo de primaria la maestra pregunta a los niños que sabían acerca de su nacimiento, los niños contaban lo que sus padres les habían relatado, una niña, con una amplia sonrisa dice: El embarazo de mi mami no fue como el de todas las mamás; ella se embarazó en el corazón porque yo soy adoptada; mis padres quisieron tenerme como su hija.

Las estadísticas hablan de un altísimo porcentaje de embarazos no deseados, lo cual ilustra que la adopción es un acto de voluntad mediado por el amor.

Pablo emplea la figura de la adopción, también en Gálatas 4:4-6, para explicar la nueva relación de los creyentes con Dios; la ley romana determinaba que las personas adoptadas perdían los derechos de la familia anterior para obtener todos los derechos de la familia adoptante, si había sido esclavo dejaba de serlo para entrar a disfrutar los privilegios de hijo; no era un hijo de segunda clase sino igual que los demás hijos, contaba con todos los derechos legales de un hijo legítimo.

Al convertirnos en creyentes del Señor Jesucristo pasamos ser llamados hijos de Dios por adopción, esto es por amor; obtenemos los privilegios y responsabilidades de la familia cristiana, ahora somos guiados por el Espíritu Santo que nos convence y recuerda nuestra nueva relación con el Padre y con nuestro Hermano con quien somos coherederos.

Una manifestación de nuestra adopción se da cuando el Espíritu no solo nos permite sino que nos impulsa a dirigirnos al Señor con la expresión ¡Abba Padre! que es una voz aramea, para, de la forma más íntima, llamar padre mío o papito al Dios soberano.

REFLEXIÓN:
No somos un accidente, somos hijos de su amor a quienes además del perdón de pecados y la promesa de la vida eterna nos otorga el privilegio de ser sus hijos, de ser coherederos con Cristo y recibir su Espíritu para guiarnos y afirmarnos en esta verdad.


Escrito por:
Myriam González de Bohórquez
Docente y Tutora del IBPS

Lo expresado en los "Devocionales" representa la opinión de los escritores y no necesariamente de los directivos.