Devocional 9 de Febrero 2018

EN ÉL SÍ, Y EN ÉL AMÉN.


1ª CORINTIOS 1:20Porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios. 

El versículo anterior (1:19) nos ayuda a entender el texto de referencia; Pablo aclara a la iglesia de Corinto, y a nosotros hoy, que tanto él como Silvano y Timoteo han predicado el evangelio de Cristo y que no ha sido fluctuante ni vacilante, que inspirados en Él, ha sido reflejo de la consistencia y fidelidad dadas por Dios.

La afirmación de su exposición adquiere mayor trascendencia cuando enseña que es en el Señor Jesucristo que se cumplen las promesas de Dios; su encarnación, ministerio, obra redentora, resurrección, ascensión, son un contundente sí; también reitera que Él mismo es la consumación y Verbo verdadero. Es por medio de Cristo que los creyentes decimos Amén que significa, sí, así sea y ese amén es para la gloria de Dios.

A veces repetimos este versículo en forma distorsionada o acomodándolo a nuestras necesidades, haciéndolo significar que sí o sí Él debe cumplir sus promesas, restando importancia o desconociendo que el verdadero sentido es exaltar que Cristo encarna la fidelidad de Dios.

Pablo además de exponer esta verdad doctrinal, se apropia de ella para, con autoridad moral, afirmar que su hablar y actuar son coherentes porque él es representante de Dios y como Él cumplirá sus promesas.

Dos grandes lecciones aprendemos o recordamos con este texto: La fidelidad y veracidad de Dios se exaltan a lo sumo en Jesucristo y nosotros como sus hijos debemos mostrar que esas virtudes son inherentes a nuestro carácter cristiano.

REFLEXIÓN:
No ser ligeros en nuestro hablar ayuda a ser consistentes y coherentes; expresar “Amén” en forma consciente y seguros que cuando lo hacemos glorificamos a Dios.


Escrito por:
Myriam González de Bohórquez
Docente y Tutora del IBPS

Lo expresado en los "Devocionales" representa la opinión de los escritores y no necesariamente de los directivos.