Devocional 10 de Septiembre 2017

SABIDURÍA DE LO ALTO


SANTIAGO 3:17 “Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía”.


El contexto de este versículo corresponde a una enseñanza que da Santiago sobre la clase de sabiduría que rige nuestra vida. Él precisa que son los frutos, es decir las acciones las que determinan cuál es la fuente de la misma.

El versículo quince determina que hay dos clases de sabiduría: La animal y la que desciende de Dios. La primera corresponde a lo natural, físico, terrenal o de influencia diabólica y la segunda al plano espiritual y divino. Es un tema que amerita un profundo estudio y análisis a la luz de la Escritura; hoy nos detendremos en las características de la sabiduría que es dada por el Espíritu Santo.

La sabiduría, no el conocimiento, se manifiesta en el carácter de una persona, de la misma manera que identificamos a un árbol por el fruto, podemos reconocer el tipo de sabiduría que rige nuestra vida y las de los demás.

La lista de características de la sabiduría emanada de Dios no dista mucho de la lista del fruto del Espíritu; reconocemos a una persona sabia por su cotidianidad no por su acervo intelectual. Veamos cuáles son las manifestaciones:

Pura: Es libre de concupiscencia, moralmente correcta.
Pacífica: Las palabras y las actitudes reposadas y mesuradas, escogidas con consideración hacia los otros son semillas de paz.
Amable: La disposición para escuchar y servir desinteresadamente.
Benigna: La bondad, el carácter de bueno la identifica.
Misericordiosa: De la misma manera que hemos recibido misericordia, no responder mal con mal sino favorecer a otros a pesar de sus actuaciones incorrectas.
Sin incertidumbre ni hipocresía: La diáfana coherencia entre el decir y el hacer; entre el ser y el parecer.
Buenos frutos: Todo lo anterior es el conjunto del fruto de la obra del Espíritu, es la manifestación de una sabiduría que viene de lo alto.

REFLEXIÓN:
Si buscamos la sabiduría de Dios Él nos respaldará en la lucha contra nuestra propia sensualidad, la influencia del entorno terrenal y los ataques del maligno. La sabiduría requiere ejercitarse


Escrito por:
Myriam Gonzales de Bohórquez
Docente y Tutora del IBPS

Lo expresado en los "Devocionales" representa la opinión de los escritores y no necesariamente de los directivos.