Devocional 12 de Enero 2018

TODO MI SER


SALMO 103:1 Bendice, alma mía, a Jehová, Y bendiga todo mi ser su santo nombre.


Al leer este versículo me identifico con el salmista en que a veces tengo que decirle a mi alma ¡Bendice al Señor! Y también a todo mi ser ¡Bendice al Señor!

La autorregulación es cosa seria; es coordinar el querer con el hacer, es ser lo suficientemente autocríticos para censurar nuestro proceder, es ser coherentes entre lo que pensamos, decimos y pensamos. Cuando con David decimos Bendice alma mía a Jehová y bendiga todo mi ser, no es otra cosa que colocar bajo control nuestras emociones, deseos, sentimientos, pensamientos, manos, ojos, boca y demás partes de lo que somos en actitud de alabanza.

Sin ir muy lejos; el levantarme de madrugada, abandonar el calorcito de la cama, a buscar de su presencia, cantar alabanzas cuando estoy enfermo, levantar manos cuando estoy perseguido, doblar mis rodillas en situaciones de aflicción, cumplir con mis diezmos y ofrendas en tiempos de estrechez, cerrar mi boca ante la ofensa, cerrar mi boca también ante la abundancia de comida, controlar mis gastos, dedicar un tiempo de forma permanente al lugar secreto, al estudio de la Palabra; son acciones que requieren fuerza de voluntad, formación de carácter; y es responsabilidad individual. Es su trabajo y el mío.

Cantar conscientemente, leer con cuidado, orar con entendimiento, usar vocabulario cristiano, no jerga evangélica, son señales de que nuestro ser alaba al Señor.

REFLEXIÓN:
Para que cada día nuestra alabanza sea con toda nuestra alma y con todo nuestro ser se debe ejercitar de esta forma, y ejercitar significa hacerlo cada vez mejor que la anterior. Que hoy pueda decir a mi alma: ¡Basta de devocionales mecánicos instantáneos y sin sentido!


Escrito por:
Myriam González de Bohórquez
Docente y Tutora del IBPS

Lo expresado en los "Devocionales" representa la opinión de los escritores y no necesariamente de los directivos.