Devocional 13 de Enero 2018

NUESTRA PROFESIÓN


HEBREOS 4:14 Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión.

La palabra profesión proviene del latín professio, -onis, que significa acción y efecto de profesar. El uso común del concepto tiene diferentes acepciones, una de ellas es confesión pública de algo (la profesión de fe, o de un ideario político). El griego, idioma del Nuevo Testamento, nos indica que la palabra es jomologuéo y significa reconocimiento, confesión, declaración.

Dos veces es usada por Pablo y tres por el autor de Hebreos, y cada vez ajustada al estricto sentido de confesar públicamente la fe en el Señor Jesucristo.

Es alentadora la motivación del texto para que retengamos nuestra profesión; nada menos que el ejemplo del Señor Jesucristo, el Sumo Sacerdote, el Hijo de Dios quien resucitó y traspasó los cielos y que además, de acuerdo con el versículo siguiente fue tentado en todo, sin pecar, es decir que conoce nuestras debilidades.

Es la tenacidad, la decisión de creer y esperar en Él lo que nos permite aferrarnos a la esperanza de un futuro eterno en su presencia. La búsqueda diaria de Dios, el estudio de su Palabra y las disciplinas cristianas como el ayuno y la oración son los aditivos que mantienen viva la fe y nos permiten retener la profesión que hemos hecho.

REFLEXIÓN:
Hagamos uso de otra connotación más usada de la palabra profesión, a saber, ejercicio de un oficio u empleo, para que así como éste es ejercido a diario, también nuestra profesión de fe sea una declaración explícita e implícita en nuestro diario vivir.


Escrito por:
Myriam González de Bohórquez
Docente y Tutora del IBPS

Lo expresado en los "Devocionales" representa la opinión de los escritores y no necesariamente de los directivos.