Devocional 14 de Noviembre 2017

AMOR Y CASTIGO


PROVERBIOS 3:11-12 “No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, Ni te fatigues de su corrección; porque Jehová al que ama castiga, como el padre al hijo a quien quiere”.


El proverbio en mención corresponde a los primeros capítulos (1-9) cuyo eje temático ha sido denominado “Sabiduría para jóvenes”. Salomón el autor de casi todo el libro y es reconocido como uno de los hombres más sabios de la historia de la humanidad. Su propósito fue recordar que Dios es la fuente de la sabiduría. Una clave de los proverbios es leerlos y aplicarlos en la vida diaria. Hacer de ellos hábitos de crecimiento espiritual.

En otras versiones el término castigo es cambiado por “disciplina”; contrariamente a la negativa connotación, éste significa enseñar y entrenar y todos sabemos que estos dos ejercicios implican esfuerzo, constancia y la guía permanente, estricta, amorosa, clara, contundente, y precisa del maestro o tutor; cuando el padre es quien enseña y entrena agrega la reprimenda a que haya lugar.

Salomón es preciso en la exhortación del proverbio, veamos:

Se dirige en términos amorosos “hijo mío”.

Conoce el corazón del hombre y la tendencia a menospreciar o dar poco valor a la corrección, porque creemos ser sabios en nuestra propia opinión, por tanto dice “no menosprecies el castigo o la disciplina del Señor”

Nuestra naturaleza nos hace vulnerables a la resistencia, a la persistencia, y más si hablamos de llamado de atención llámese corrección u exhortación; por tal razón expresa “no te fatigues de su corrección”

Luego hace el enlace perfecto entre amor y castigo, entre amor y enseñanza, entre amor y disciplina: “Jehová al que ama castiga”

Ilustra la anterior declaración con una amorosa y tierna expresión “como el padre al hijo que quiere”

Quienes somos padres sabemos cuánto dolor nos causan las faltas de los hijos, pero también cuanto nos duele el castigo que infligimos pero lo cierto e incuestionable es que es el amor a ellos lo que nos mueve a reprenderlos; además lo expresamos: ¡es por tu bien! Así ello no lo crean, luego lo reconocen.

REFLEXIÓN:
Todos hemos sido hijos, no somos ajenos al tema, por eso no es difícil entender el consejo del proverbista y aun cuando no todas las cosas malas que nos suceden son consecuencia de nuestros pecados si es bueno preguntarnos si el amoroso Padre nos está dando una manifestación de su amor y estamos siendo castigados cuando estamos en tiempos de dificultad. Porque nos ama nos castiga.


Escrito por:
Myriam González de Bohórquez
Docente y Tutora del IBPS

Lo expresado en los "Devocionales" representa la opinión de los escritores y no necesariamente de los directivos.