Devocional 14 de Febrero 2018

MULTIPLICANDO POR CERO


ISAÍAS 40: 29 El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.

Las matemáticas de Dios son diferentes a las nuestras; aprendimos que multiplicar por cero siempre da como resultado cero, es más, a ésta ley de la multiplicación se le llama anulativa, es decir quita el valor del número multiplicado, pero en este texto ¡Es diferente! ¿Qué digo? ¡Es opuesto! El Señor aplica su ley y multiplica cero por todo. Al que no tiene nada, cero, le da lo que necesita, ¡Todo!

El capítulo habla de la Omnipotencia del Creador, de su obra y de su cuidado sobre ella, pero también de su soberanía, de su poder renovador y restaurador sobre nuestro espíritu cansado, desesperanzado, triste, afligido, frustrado y al borde de la renuncia.

Son muchas las causas que pueden hacer mella en nosotros, la fragilidad humana es fácilmente susceptible de ser abatida; en el camino encontramos escollos que pueden aminorar la marcha, agotar nuestras expectativas, fatigar y fustigar nuestra alma hasta el punto de quedarnos sin fuerzas; es ahí, en esos momentos, en esos desiertos, que las maravillosas matemáticas del Rey entran a funcionar; precisamente cuando el saldo es cero Él multiplica por medio de su poder y da nuevas fuerzas, tan nuevas que ya no correremos, ¡Volaremos como las águilas con alas renovadas!

Hay un secreto para que el Señor aplique su ley multiplicativa: “Esperar en Él”. Sí, aguardar con los ojos puestos en el Altísimo, confiar en su Kairós, su tiempo, entender que no hay otra fuente de vida distinta a Él. La convicción de su poder es la que nos hacer confesar en medio de nuestra debilidad: “Fuerte soy”.

REFLEXIÓN:
Quizá hoy sea uno de esos días en los que quisiera no despertar; la situación de salud, las deudas, las desavenencias, el ministerio eclesial estancado, relaciones deterioradas y otras razones que usted conoce han minado sus fuerzas. ¡Hoy es el día de las matemáticas divinas! Ore, espere en el Señor y Él en su misericordia multiplica sus fuerzas y coloca una sonrisa en su rostro. Su palabra lo dice y ¡Su palabra es verdad!


Escrito por:
Myriam González de Bohórquez
Docente y Tutora del IBPS

Lo expresado en los "Devocionales" representa la opinión de los escritores y no necesariamente de los directivos.