Devocional 17 de Septiembre 2017

HUERTO DE RIEGO


ISAÍAS 58:11 “Jehová te pastoreará siempre, y en las sequías saciará tu alma, y dará vigor a tus huesos; y serás como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca falta.”

El Señor a través del profeta Isaías envía a Israel un mensaje de restauración entretejido con una denuncia de sus vanos esfuerzos por cumplir con la Ley, en este caso el ayuno. El profeta ha venido exhortando al pueblo sobre prácticas inútiles y pecaminosas y en el capítulo 58 hace énfasis en la necesidad de arrepentirse como condición ineludible para ser restaurados.

Tras la enérgica acusación de Dios en los primeros versículos, a partir del verso siete su mensaje ofrece preciosas promesas de restauración: Nacerá tu luz como el alba. Tu salvación se dejará ver pronto, tu justicia

irá delante de ti, la gloria de Jehová te guardará… Invocarás y te oirá Jehová… nacerá tu luz… Jehová te pastoreará siempre, y en las sequías saciará tu alma, y dará vigor a tus huesos; y serás como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca falta. Y los tuyos edificarán las ruinas antiguas; los cimientos de generación y generación levantarás, y serás llamado reparador de portillos, restaurador de calzadas para habitar.
Cada una de ellas es motivo de estudio particular, hoy nos ocuparemos de la hermosa expresión poética, y serás como huerto de riego.

El huerto es una figura que habla de una propiedad familiar, de un pequeño cultivo casero de hortalizas, aromáticas y quizá flores; un espacio en cada casa donde padres e hijos pueden tomar parte sea en la siembra, cuidado o cosecha; una fuente de provisión cercana. Como un pequeño tesoro agrícola, pero un lugar que requiere, al igual que los grandes cultivos, de agua en su justa medida y en el tiempo preciso. Es ahí donde el Señor quiere actuar, en el cuidado cercano, íntimo, familiar; su promesa de huerto de riego significa Él dará su lluvia a tiempo para que la cosecha sea abundante y buena. ¡Qué figura más hermosa! Cada familia, cada casa con un huerto regado suficientemente, con una fuente de provisión permanente. Un huerto bien regado siempre es motivo de admiración y señal de la providencia del Señor sobre sus criaturas.

REFLEXIÓN:
Para que mi vida y mi casa sean como huerto de riego es necesario el arrepentimiento, que no es redoblar esfuerzos con obras externas o cumplir superficialmente La Palabra; es simplemente volverse a Él y permitirle que limpie y restaure para que su Santo Espíritu riegue sus bendiciones.


Escrito por:
Myriam Gonzales de Bohórquez
Docente y Tutora del IBPS

Lo expresado en los "Devocionales" representa la opinión de los escritores y no necesariamente de los directivos.