Devocional 18 de Noviembre 2017

ACERCÁNDONOS


LEVÍTICO 10:3.   “Esto es lo que habló Jehová, diciendo: En los que a mí se acercan me santificaré, y en presencia de todo el pueblo seré glorificado. Y Aarón calló”.
HEBREOS 4:16. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro. 10:22. Acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.

Es Dios mismo quien abre la posibilidad de acercarnos a Él, en el Antiguo Testamento su pueblo lo hacía por intermedio de los sacerdotes en las diferentes celebraciones pero también con ocasión de la presentación de las diferentes ofrendas. Él establece la comunión pero también la condición, la santidad. Así lo expresó cuando los hijos de Aarón, Nadab y Abiú le presentaron un fuego extraño, presumiblemente tomado de un lugar diferente al altar del fuego; según una antigua interpretación judía se presentaron en estado de embriaguez; independientemente de lo que realmente sucedió, lo cierto es que su condición no era la de santidad razón por la cual fueron muertos por el fuego santo. Dios le hace saber a Moisés y éste a Aarón quien transido de dolor solo acierta a guardar silencio en señal de respeto y aceptación.

En el Nuevo Testamento, el Sumo sacerdote, Cristo Jesús, nos abre el camino de comunicación directa con el Padre. El escritor de la carta a los Hebreos nos indica las pautas para hacerlo:

• Acercarnos: implica ir a Él, buscarle, dejar el temor y la falsa creencia que Él es distante, que no podemos acercarnos.

• Confiadamente: sí, Él es Rey y Señor pero también Padre amoroso, Consejero, Amigo por eso podemos a través de nuestras oraciones, que son el canal de comunicación, expresarle nuestro amor y también nuestras peticiones.

• Para alcanzar misericordia: Él establece la manera, acercarnos con seguridad, con confianza, reverentemente, con sinceridad, orando desde lo profundo de nuestro ser creyendo que Él hará lo mejor.

• Hallar gracia para el oportuno socorro: no es otra cosa que colocar una sonrisa en su rostro y una respuesta a nuestras peticiones de acuerdo a Su voluntad.

• Purificados nuestra conciencia: es condición estricta estar seguros de la obra redentora del Señor Jesucristo, que Él es quien nos perdona cada vez que reconocemos nuestros pecados y que sólo a través suyo llegamos al Padre.

• Lavados los cuerpos con agua pura: simbólicamente es la purificación interior, así que limpios por su sangre, acercarnos sin fingimiento, malas intenciones, superficialidad, sin dudar.

REFLEXIÓN:
La cita más importante es con Él, preparemos en santidad para poder acercarnos, alcanzar misericordia y hallar gracia en su presencia.


Escrito por:
Myriam González de Bohórquez
Docente y Tutora del IBPS

Lo expresado en los "Devocionales" representa la opinión de los escritores y no necesariamente de los directivos.