Devocional 19 de Enero 2018

AHORA TE CONOZCO


Job 42: 3b,5 Por tanto, yo hablaba lo que no entendía; Cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía. De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven.

Comenzar a leer el libro de Job, es encontrar un ejemplo de integridad a toda prueba, es literal esta afirmación, tanto que es popular el adagio “más paciente que Job”. Continuar su lectura es adentrarse en las diversas concepciones de Dios y su relación con el sufrimiento de los justos, hasta aquí no le estoy diciendo nada nuevo.

Cuando llegué al capítulo, ¡el último!, el que nos habla del arrepentimiento y restauración de Job, los versículos tres en su segunda parte y el cinco, me dejaron sin aliento. ¿Job no entendía, no comprendía lo que hablaba con tanta propiedad? y más aún ¿Job no conocía a Dios más que de oídas? ¡¡¡Aaaah!. Él, ¿el íntegro, quien elevaba oración por sus hijos cada día? ¿El Job que aceptó estoicamente sus calamidades?

Tuve que hacer un alto en mi camino y confesar humildemente delante del Señor, que yo estaba peor que Job, que el Dios que yo conocía era el Dios de mis padres, que lo que algunas veces había disertado era mero conocimiento intelectual, no el logos de Dios. Y pedí perdón; comencé un conocimiento de Dios que en su misericordia se revelaba personal y directamente a mi corazón, estoy comenzando pero sé que Él me seguirá enseñando porque esa es su voluntad.

REFLEXIÓN:
¿Su conocimiento de Dios es personal o está mediado por otros? ¿Se ha revelado el Santísimo a su corazón y Su palabra es viva cada día a su vida? Si es así, adelante, sigamos creciendo, pero si no lo es, haga un alto en su camino y pida a Él su enseñanza personalizada. ¡Es el mejor maestro!


Escrito por:
Myriam González de Bohórquez
Docente y Tutora del IBPS

Lo expresado en los "Devocionales" representa la opinión de los escritores y no necesariamente de los directivos.