Devocional 19 de Septiembre 2017

LIMPIOS


JUAN 13:10 “Jesús le dijo: El que está lavado, no necesita sino lavarse los pies, pues está todo limpio; y vosotros limpios estáis, aunque no todos.”

En el original griego de este versículo encontramos dos palabras distintas para está lavado y lavarse. La primera expresión, es louó, término que traduce está bañado (limpieza general) mientras que lavarse es niptó cuya traducción corresponde a bañarse solamente las manos o los pies.

El contexto social e histórico corresponde a quienes, en oriente, regresaban de los baños públicos y por el uso de sandalias necesitan lavarse los pies pero no su cuerpo. Hoy podemos fácilmente pensar en las veces que por diferentes circunstancias nos bañamos solamente las manos o los pies.

El contexto bíblico es la escena de la última cena, cuando el Señor en un acto supremo de amor, de humildad y de servicio, lava los pies de sus discípulos pero Pedro se niega por considerar que no es digno, sin embargo cuando el Maestro le dice que es necesario para tener parte con Él, Pedro le responde: Señor no solo mis pies sino las manos y la cabeza.

El creyente es lavado (limpieza general) una vez y para siempre Hebreos 10:12 a través de la obra redentora del Señor Jesucristo, pero durante toda su permanencia en este mundo, su vida terrenal, necesita confesar los pecados que cometa para que sean lavados (limpieza particular) y así seguir disfrutando de la comunión con Dios 1ª de Juan 1:9 “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.

REFLEXIÓN:
¡Gracias a Dios por la limpieza general que hizo en nosotros a través de su sacrificio en la cruz! Ahora es necesario, cada vez que pecamos, ir a su presencia en actitud de arrepentimiento y confesar nuestra falta para ser lavados y así tener parte con Él.


Escrito por:
Myriam Gonzales de Bohórquez
Docente y Tutora del IBPS

Lo expresado en los "Devocionales" representa la opinión de los escritores y no necesariamente de los directivos.