Devocional 19 de Febrero 2018

LLUVIA QUE HACE GERMINAR Y CRECER


ISAÍAS 55: 10-11   Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié. 

Es Dios mismo quien hace la comparación de Su Palabra con la lluvia de riego; ese maravilloso regalo que recibimos de Él para que las semillas en nuestros campos den flores y frutos.

La Escritura habla de lluvia temprana y lluvia tardía (Deuteronomio 11:14) esto es las lluvias propias para que en cada estación la semilla plantada por el hombre o colocada por acción del viento (polen diseminado) o por los animales (abejas, mariposas, ardillas), simplemente por la voluntad divina germine, crezca y produzca no solo para suplir las necesidades sino para que quede un remanente que dará origen a otra cosecha; es la obra regeneradora y sustentadora de Dios en la creación. Y así es su palabra, Dios lo dice.

De la misma manera que nos regala la lluvia, nos da Su Palabra para que cumpla el propósito para lo cual ha sido pronunciada, sea factor de crecimiento y prosperidad; de la misma forma como cuido mis plantas de jardín, regándolas regularmente, mi vida requiere de la lluvia de la Palabra para crecer y fructificar.

En su bondad Dios derrama su lluvia sobre justos e injustos (Mateo 5:45) y su amor tan grande que tenemos acceso a La Palabra 7X24 es decir siete días de la semana todas las veinticuatro horas. Recibiré tanta lluvia de Dios cuanto quiera estar expuesto a ella, no hay riesgo de una anegación, si disponemos nuestro corazón Él hace que entre más irrigados estemos más deseemos y necesitemos la anhelada lluvia.

REFLEXIÓN:
Que cada día anhelemos la lluvia que hace germinar y crecer, que cada día sea un día de fruto y prosperidad.


Escrito por:
Myriam González de Bohórquez
Docente y Tutora del IBPS

Lo expresado en los "Devocionales" representa la opinión de los escritores y no necesariamente de los directivos.