Devocional 20 de Noviembre 2017

BEZALEEL Y AHOLIAB


ÉXODO 31:1-2, 6 “Mira, yo he llamado por nombre a Bezaleel hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá; y lo he llenado del Espíritu de Dios, en sabiduría y en inteligencia, en ciencia y en todo arte,… Y he aquí que yo he puesto con él a Aholiab hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan”.


Es pertinente comenzar por conocer el significado de los nombres de estos dos personajes bíblicos:

Bezaleel: A la sombra de Dios
Aholiab: La tienda (tabernáculo) del (su) padre.

Para la construcción del tabernáculo Dios da instrucciones precisas a Moisés y además escoge de manera específica a un Bezaleel como líder de un equipo de trabajo y a Aholiab como parte de éste. Es interesante notar que el primero es de la tribu de Judá, la más numerosa y la que iba adelante en la marcha por el desierto y el segundo de la tribu de Dan, de las más pequeñas y menos mencionadas en la Biblia.

Los versículos de referencia nos ilustran acerca de aspectos muy importantes:

Es una de las primeras referencias específicas acerca de la obra del Espíritu Santo en la capacitación de hombres escogidos.


Las capacidades con las que los equipó son sabiduría para seguir y obedecer sus instrucciones, inteligencia para la toma de decisiones y solución de problemas en el proyecto para el que fueron llamados, ciencia para el conocimiento específico del trabajo a realizar y arte para la elaboración cuidadosa y refinada del mismo.
Las habilidades con las que fueron llenos son absolutamente prácticas, no eran de oratoria, ni de dirección, ni teológicas, fueron dones para el trabajo material de la obra.

Si seguimos la lectura bíblica encontramos que estos hombres y su equipo inventaron y elaboraron todos los elementos del tabernáculo, desde los más grandes hasta los más pequeños utilizando diversos materiales; hicieron toda clase de labor.

El mismo texto nos enseña

Es el Espíritu Santo quien nos equipa para la obra.
No hay ministerios por categoría, todos son dados por Dios y cumplen un papel en la vida de la iglesia.
Es el Señor el que confiere los ministerios.
La disposición y obediencia son las condiciones para el ejercicio del ministerio.
Cada encargo del Señor debe ser realizado con especial esmero.

REFLEXIÓN:
Como Bezaleel y Aholiab, poco conocidos, permitamos la obra del Espíritu Santo y usemos con excelencia los dones que Él nos ha dado.


Escrito por:
Myriam González de Bohórquez
Docente y Tutora del IBPS

Lo expresado en los "Devocionales" representa la opinión de los escritores y no necesariamente de los directivos.