Devocional 21 de Julio 2018

LAS RECOMPENSAS DE SEGUIR A CRISTO


MATEO 19: 16-26 16 Entonces vino uno y le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna? 17 Él le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos.18 Le dijo: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No matarás. No adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio.19 Honra a tu padre y a tu madre; y, Amarás a tu prójimo como a ti mismo.20 El joven le dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta? 21 Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme.22 Oyendo el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones.23 Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos.24 Otra vez os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios.25 Sus discípulos, oyendo esto, se asombraron en gran manera, diciendo: ¿Quién, pues, podrá ser salvo? 26 Y mirándolos Jesús, les dijo: Para los hombres esto es imposible; más para Dios todo es posible.

NINGUNA PERSONA EN SU SANO JUICIO SEGUIRIA a alguien que se dirige a un abismo, ya que esto va en contra del instinto natural de preservación. Y si elegimos el camino del sacrificio, por lo general buscamos un bien superior. Podría ser algún beneficio que esperamos disfrutar al final, un ideal que creemos que es más importante que nuestra propia vida o una manera de ayudar a otras personas.

Cuando un joven rico fue desafiado a renunciar a todo lo que más valoraba y seguir al Señor, quedo devastado porque el precio era demasiado alto, desde su perspectiva, tal acción era equivalente a seguir a Cristo a un abismo. No tenía ojos para ver lo que Cristo le prometía a cambio: un tesoro en el cielo. No estaba dispuesto a sacrificar su seguridad, comodidad y posiciones terrenales para recibir beneficios eternos.

Por el contrario, los discípulos habían dejado todo-familias, trabajos, seguridad económica y status social-para seguir a Cristo, porque consideraban que su mesías era más valioso. Mientras veía al joven rico alejarse, el Señor les aseguró que el sacrifico de ellos por la verdad no sería ignorado.

Un día se sentarían en doce tronos, juzgando a las doce tribus de Israel en el glorioso reino de Cristo.

REFLEXIÓN:
Servimos a un Salvador misericordioso, que no solo salva a pecadores indignos como nosotros, sino también promete recompensas a sus seguidores. Algunos de estos beneficios están disponibles por medio de la paz y la alegría de Cristo que llena nuestro corazón, y de la dulce comunión de nuestra familia de la fe. Pero en la eternidad, Él nos dará mucho más de lo que hemos sacrificado por Él.


Escrito por:
Pastora: Luz Adriana Giraldo
ICC MIAMI

Lo expresado en los "Devocionales" representa la opinión de los escritores y no necesariamente de los directivos.