Devocional 22 de Noviembre 2017

LA OBRA DE LA PALABRA DE DIOS


2ª TIMOTEO 3:16-17 “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra”.


El Señor en su bondad nos da su Palabra para poder conocerle pero también como recurso mediante el cual podemos cumplir con su propósito de hacernos semejantes a Cristo.

El texto menciona cuatro acciones de la Escritura en la vida de los hijos de Dios, pero al igual que las medicinas, solamente obra cuando se les toma es decir cuando diariamente decidimos nutrirnos de ella; el mismo Señor Jesucristo en Juan 8:31 dice: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y permanecemos en su palabra cuando aceptamos su autoridad, la asimilamos y la ponemos por obra.

Aceptar su autoridad es creer que es Palabra de Dios y que contiene los principios que el Padre quiere que sus hijos practiquen, señala el camino. Es la Ley de Dios.

Asimilarla, es decir hacer propia la Escritura en nuestra vida implica escuchar, leer, escudriñar, meditar y memorizar; son cinco acciones que generan una verdadera relación con La Palabra; muchas veces nos limitamos a escucharla a través de los predicadores en las reuniones dominicales o por medio de comunicación, pero esta es solo una manera de acercarnos a ella y no es suficiente; es necesario generar el hábito de la lectura diaria, no la lectura mecánica y ritual, sí la lectura intencional y cuidadosa que implica estudiar o escudriñar es decir la búsqueda de su mensaje para mi vida; luego es necesario reflexionar sobre su contenido, es decir meditar en ella, pensar y volver a pensar; aprehender su significado cada día; la memorización de textos o versículos que podemos usar en los tiempos de oración o en nuestra diaria conversación. son acciones que permiten que La Palabra de Dios cumpla el propósito para el cual fue pronunciada.

Finalmente, practicar o poner por obra su contenido, es obedecer y vivir de acuerdo con lo que la Palabra nos indica, no es solamente el conocimiento intelectual es la vivencia, es mostrar que ella ha permeado nuestra vida, es cuando el logos se ha convertido en rhema.
Las anteriores son acciones que permiten que La Palabra de Dios cumpla el propósito para el cual fue pronunciada.

El propósito en mención es descrito en el texto de referencia: a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. Es decir llegar a la estatura de Cristo y es posible cuando la Palabra cumple en mí sus acciones de enseñar, redargüir, corregir e instruir e justicia. Como la Palabra es viva, nos podemos dar cuenta, es decir sentir, saber que realmente está obrando en nuestra vida; el Espíritu Santo nos ayuda en esta labor.

REFLEXIÓN:
Gracias Señor por tu Palabra, recurso inigualable en el camino para lograr el propósito de ser transformados a la imagen de Cristo.


Escrito por:
Myriam González de Bohórquez
Docente y Tutora del IBPS

Lo expresado en los "Devocionales" representa la opinión de los escritores y no necesariamente de los directivos.