Devocional 23 de Noviembre 2017

EL SERVICIO


EFESIOS 2:10 “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas”.


Un propósito lleva a otro, el ser creados en Cristo Jesús y ser transformados a su semejanza es a nivel individual, pero el resultado se debe evidenciar en la vida de la iglesia y del género humano; el Señor en su plan perfecto desea que vivamos en comunidad, que hagamos parte de grupos sociales tales como la familia, la escuela, el trabajo, la iglesia. Es en esos grupos que muestro que soy Su hechura, semejante a Cristo. El texto dice que estas dos acciones de Dios corresponden a un para qué y añade: buenas obras.

Sí, las buenas obras son la manifestación del servicio (ministerio) que Dios me encomienda. Este ministerio es inherente a mi persona en Cristo y se hace patente cuando sirvo, esto es cuando aporto sea en tiempo, recursos, trabajo para contribuir a que otros estén mejor, cuando colaboro con el bienestar y desarrollo del cuerpo de Cristo, es decir la iglesia; cuando como estudiante o como trabajador contribuyo a que el objetivo común se cumpla; cuando como cónyuge, padre, madre, hijo, o hermano procuro el bienestar familiar.

Además de salvarnos Dios ha dado a cada uno dones y talentos para la realización personal y también para el servicio a otros, no podemos hablar de integridad cuando no participamos con lo que somos para que otros estén mejor, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo (Efesios 4:13) ; este es propósito para lo cual Él dio dones a los hombres, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, (Efesios 4:9 y 12)

El servicio no es una opción, no hemos sido salvos por obras sino para hacer buenas obras; para ser sus ministros (siervos) donde Él nos coloque; no podemos ser siervos solamente en un círculo social; la verdadera integridad se manifiesta en todas partes, no podemos ser ministros en la iglesia y negligentes en la familia o el trabajo. No podemos ser salvos y no servir a otros.

REFLEXIÓN:
Que cada talento y don sea puesto al servicio de los demás y mayormente al servicio de la iglesia.


Escrito por:
Myriam González de Bohórquez
Docente y Tutora del IBPS

Lo expresado en los "Devocionales" representa la opinión de los escritores y no necesariamente de los directivos.