Devocional 23 de Febrero 2018

PAN Y LECHE


DEUTERONOMIO 8:3b… para hacerte saber no sólo de pan vivirá el hombre, más de todo lo que sale de la boca de Dios vivirá el hombre.
1ª CORINTIOS 3:2 Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía.

El pan y la leche representan que a través del tiempo, las diferentes culturas y todo lugar los primeros y básicos alimentos del hombre; cualquier hogar del mundo, sin importar su condición, quiere asegurarse que en sus provisiones haya leche y pan; no todos los tienen. Hoy nos detendremos en estos dos elementos, usados en la Escritura para representar la Palabra de Dios.

El primer texto nos lleva a Moisés y su contexto corresponde al momento histórico inmediatamente anterior a la entrada del pueblo de Israel a Canaán luego de cuarenta años de trasegar por el desierto, Moisés con 120 años de edad y al borde de su muerte, convoca al pueblo para recordarles, de un lado los mandatos dados por Dios y de otro las obras del Señor, durante estos años, reiterando en su discurso la fidelidad y obediencia como evidencia de la gratitud al Altísimo.

Usa la figura del pan como alimento espiritual, les recuerda que el Señor les proveyó alimento físico (maná) pero que es realmente Su Palabra lo que los sustenta.

En el segundo versículo es el apóstol Pablo, en su primera carta a la iglesia de Corinto y refiriéndose a los problemas de la congregación quien usa la figura de la leche, el primer alimento del ser humano, para explicar que es el progresivo y continuo estudio de La Palabra lo que permite el crecimiento y la madurez espirituales para encarar las diversas circunstancias personales y relacionales.

Sí, tan básica, necesaria, imprescindible es la provisión espiritual dada por la Escritura como la leche y el pan para el desarrollo del ser físico; no podemos crecer sin alimento y tampoco podríamos hacerlo si sólo lo hacemos con comida para niños todo el tiempo; a medida que crecemos requerimos de variedad, cantidad y composición alimentaria acorde con las necesidades de desarrollo.

La fuente de alimento es Su Palabra; es a través de ella que le conocemos y sabemos su propósito para nuestra vida; es ella quien nos hace profundizar en la relación con Él y nos permite pertenecer y ser parte activa de Su cuerpo, la iglesia.

REFLEXIÓN:
Que no pase un día sin que nos alimentemos de Su Palabra


Escrito por:
Myriam González de Bohórquez
Docente y Tutora del IBPS

Lo expresado en los "Devocionales" representa la opinión de los escritores y no necesariamente de los directivos.