Devocional 26 de Noviembre 2017

PRESENTANDO DEFENSA


1ª PEDRO 3:15 “sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros”.

La conjunción sino con la que inicia el versículo anuncia una afirmación o expresión de sentido contrario a la anterior; efectivamente en el texto que lo precede Pedro exhorta a no amedrentarse ni conturbarse por causa del sufrimiento o persecución; es entonces cuando el apóstol escribe sino que es como si dijera mas bien santificad…

Todo el versículo encierra grandes enseñanzas pero hoy nos centraremos en la segunda parte: estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros.

Pedro parte del principio que nuestra vida refleja la presencia de Dios; que somos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables;

no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, que es evidente la diferencia que marcamos, al punto que en tiempos de persecución o de tranquilidad se nos preguntará la razón de nuestra conducta y de nuestra esperanza.

La fe no es un asunto privado aunque es personal, pero la manera de proclamarla implica el cumplimiento de algunas condiciones para que el efecto sea para la gloria del Señor.

En primer lugar reconocer que lo que somos es por la misericordia y amor de Dios y no por nuestro propio esfuerzo; el segundo requisito es estar siempre preparados, lo que significa estar siempre listos a testificar los cambios que Dios ha hecho en nuestra vida además de los prodigios y milagros que obra en nosotros y en los nuestros (nos acostumbramos tanto a ellos que no exaltamos su obra); el estar preparados es saber expresarlo, sin titubear, sin ocultar, sin dudar, con expresiones claras y coherentes; finalmente Pedro es preciso al indicar la manera: con mansedumbre y reverencia, en otras palabras con gentileza o si se quiere con humildad y respeto. La actitud que asumamos al testificar es determinante en el efecto que éste puede producir, cuánto más si lo que hacemos es proclamar nuestra fe ante personas que nos instigan acerca de ella; esas ocasiones son oportunidades para hacer enmudecer al enemigo de nuestras almas y para compartir del amor de Dios: no son para contender agresivamente sino para continuar mostrando la gloria que solo a Él corresponde.

REFLEXIÓN:
Hoy es el día para estar preparados para mostrar y hablar de la obra de Dios y de nuestra esperanza en Cristo.


Escrito por:
Myriam González de Bohórquez
Docente y Tutora del IBPS

Lo expresado en los "Devocionales" representa la opinión de los escritores y no necesariamente de los directivos.