Devocional 28 de Febrero 2018

ESTOY DE PASO


SALMO 39:5 He aquí, diste a mis días término corto, Y mi edad es como nada delante de ti. Ciertamente es completa vanidad todo hombre que vive.

De la misma manera que no somos dueños de nada tampoco somos inmortales. Nuestro término terrenal es una breve porción de tiempo frente a la eternidad, somos como dice La Escritura, peregrinos, es decir vamos de paso por tanto nuestra residencia en la tierra es temporal.

Nos preocupamos tanto por tener “una buena vida” que nos olvidamos de la temporalidad, ciframos la buena vida en acumular comodidades, hacer ahorros, adoptar estilos de vida contrarios a la voluntad del Padre pero acordes con las corrientes mundanas, que olvidamos que lo verdaderamente valioso son las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.

De esta manera, poniendo nuestra mirada en las cosas eternas, entendemos que el fin de la vida, el fin del paso por la tierra, la muerte, no es el final, es el comienzo de la vida eterna. Realmente la muerte debe ser para el creyente en Cristo el paso de una casa de alquiler a una casa en la ciudad eterna, donde además deja de ser no solo peregrino sino también extranjero, allí se le dará el más alto honor: La ciudadanía celestial. La identidad en el Señor será refrendada y la patria definitiva será el cielo.

REFLEXIÓN:
: Quienes aspiran a una ciudadanía en algún país diferente al de su nacimiento cuentan con ansiedad el tiempo para poder obtenerla ¡Cuánto más nosotros debemos anhelar cumplir nuestro paso terrenal para acceder a la ciudadanía celestial!


Escrito por:
Myriam González de Bohórquez
Docente y Tutora del IBPS

Lo expresado en los "Devocionales" representa la opinión de los escritores y no necesariamente de los directivos.