Devocional 31 de Enero de 2018

¡PERO CUIDADO!


Deuteronomio 4:9  Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; antes bien, las enseñarás a tus hijos, y a los hijos de tus hijos.


La NTV inicia el versículo con la expresión del título: ¡Pero cuidado! Moisés en el libro de Deuteronomio repite al pueblo de Israel las indicaciones dadas por Dios de diferentes formas, unas veces decretos, otras ordenanzas; le reitera las bondades, cuidados, misericordia, provisión recibidas del Altísimo, resalta el privilegio de ser Su pueblo pero advierte: ¡Cuidado! O como lo expresa R-V1960: Guárdate y guarda tu alma con diligencia, Moisés conoce la debilidad humana y por eso instruye acerca de guardarse, es decir asegurarse en su humanidad física y en su alma (emociones - razón – voluntad) ¿de qué?

Por lo menos de tres asuntos muy claros, importantes, concretos y determinantes, a saber:

1. No olvidarse de lo que han sido testigos ni un solo día de sus vidas; es decir tener un corazón agradecido, una perspectiva sin contaminación de los acontecimientos, una justa medida de sus errores y un permanente reconocimiento de la grandeza de Dios, cada día.

2. No apartarlas del corazón; esto es, que sus sentimientos, pensamientos y acciones las tengan como referente permanente, no como hechos pasados sin importancia sino como determinantes de su presente y su futuro.

3. Enseñarlas a sus hijos y nietos, ¡menuda responsabilidad! NTV dice: Asegúrate de transmitirlas. Podemos pensar que son tres recomendaciones sencillas o poco importantes, pero ¡error!; son tres recomendaciones determinantes en el futuro del pueblo de Israel y ¡determinantes hoy!

Sí, hoy El Señor a través de su Palabra nos insta a cumplir con estos tres llamados: No olvidar su obra en nosotros, no relegarla a un segundo plano y ser sus voceros a nuestros descendientes; a ser ejemplo vivo cada día, pero también a enseñar su palabra; es decir, a que la llama del primer amor sea percibida como luz, pero también sentida como fuego del Espíritu Santo por su fruto en cada uno y cada día.

REFLEXIÓN:
El tono de urgencia empleado por Moisés al dirigirse a Israel es vigente; hoy el texto nos habla a cada uno de nosotros, escuchemos la dulce voz del Padre en sus mandamientos para su iglesia; somos responsables del presente y partícipes del futuro con nuestra obediencia o no a Su Palabra


Escrito por:
Myriam González de Bohórquez
Docente y Tutora del IBPS

Lo expresado en los "Devocionales" representa la opinión de los escritores y no necesariamente de los directivos.